martes, 13 de abril de 2010

Jóvenes aburridos

El Dr. Billy Graham dijo que “el mayor problema de los jóvenes de hoy no es el sexo sino el aburrimiento. Cuenta Graham que cuando se produjo el tumulto en Hampton Beach en Nueva Hampshire, preguntaron a los jóvenes que pasaba, y por qué se condujeron de un modo tan violento. Muchos de ellos respondieron: “Lo hicimos porque sí”. ¡Jóvenes aburridos! Sin un propósito en sus vidas”. El apóstol Pablo le escribió a Timoteo: “Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes”. (1 Timoteo 4:12).

El cristianismo no es aburrido. Dios no es aburrido. Para que sepas que Dios no es aburrido voy a contarte tres historias de hombres que encontraron el sentido de la vida en una relación personal con Dios. El primero de los ejemplos es: el apóstol Pablo. Antes de conocer a Cristo odiaba a los cristianos, los perseguía y los asesinaba, pero el crucificado un día se encontró con él y le dijo que esta dando duras coces contra el aguijón y el apóstol escuchó lo que le dijo Cristo, preguntándole: ¿Pablo porqué me persigues?. Entonces, Pablo le respondió: ¿Qué quieres que haga? Cuando transcurrió el tiempo, este hombre, antiguo perseguidor de los cristianos, llegó a decir: "Para mi el vivir es Cristo, Cristo me amó y se entregó a la muerte por mi". El segundo ejemplo es: Francisco de Borja, implacable guerrero, que estaba entusiasmado por defender a su Reina, la Reina de España, famosa por su belleza. Mientras combatía en Italia le informaron que había muerto su Reina, y a uña de caballo, retornó, para ver si podía dar el ultimo adiós a quien había sido su ídolo de nobleza. Consiguió a llegar en el momento de la sepultura y reclamó permiso para abrir la caja y por última vez ver el rostro de su Reina. Aquel rostro tan sublime en otra época, estaba muy desfigurado y ante él, dijo aquellas famosas palabras: "No volveré a servir a un Señor, que se pueda morir". El tercer ejemplo es: Ignacio de Loyola, para quien lo único importante en este mundo, eran las mujeres, el placer, la guerra y su reina, una bala de cañón le dijo la verdad cuando sitiaban la ciudad de Pamplona. Este hombre es el que compuso aquella oración tan conocida, "Alma de Cristo- santifícame, Cuerpo de Cristo- sálvame, No permitas que me aparte de ti".
Cristo le da sentido a nuestras vidas. No tenemos porque estar aburridos. Servimos a un Dios poderoso. Nadie debe tenernos en poco. Eclesiastés 12:1 nos dice: “Acuérdate de tu creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos y lleguen los años de los cuales digas no tengo en ellos contentamiento”. Una vez que hemos aceptado a Cristo en nuestros corazones ya no hay razón para estar aburridos. Él le da sentido a nuestras vidas. Cuando aceptamos a Cristo hallamos deleito en la presencia ignorada de Dios. En su ensayo “Para estos tiempos difíciles”, el genial Max Lucado cuenta: “Cuando los fundamentes son destruidos ¿qué le queda al justo? Salmo 11:3 ¿No es también nuestra la pregunta de David? Cuando se pierden los trabajos, se deshacen los matrimonios y mueren los que amamos, ¿qué le queda al justo? El Salmista contesta su propia pregunta con una declaración: El Señor está en su santo templo, en los cielos tiene el Señor su trono.(Salmo 11:4). El punto es inequívoco: Dios no se amilana con nuestros problemas. La gente sufre, pero Él está ahí. Él todavía está en control. Dios está en su santo templo. Él todavía está en el trono. Y todavía está en control".

Julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
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