lunes, 12 de abril de 2010

Esclavitud y explotación en los talleres textiles

Trabajan en negro y ganan una miseria. Todos los empleados de los talleres textiles clandestinos trabajan por necesidad. Es cierto que hay algunos talleres en regla y tienen a sus empleados en blanco y les pagan los aportes jubila torios, aguinaldos y vacaciones, pero la mayoría, por no decir casi todos, operan de forma clandestina, con mano de obra esclavizante y con sueldos miserables. Muchos son sobornados para que permitan que los talleres operen en estas condiciones. Aunque la paga es ínfima para los empleados, los propietarios de estos talleres ganan su buena parte. Ellos, los propietarios, son los únicos que viven dignamente. Los trabajadores, por su parte, son utilizados y sufren en silencio.
En distintos barrios de la ciudad funcionan varios talleres textiles, muchos de ellos, improvisados en casas de familia, donde trabajan cientos y cientos de personas con el fin de llevar la comida a sus hogares. Algunos de estos empleados se levantan a las cinco de la mañana y trabajan hasta las seis o siete de la tarde para ganar un sueldo “digno” y poder llegar a fin de mes. Tienen hijos y como hay pocas alternativas laborales, trabajan 12, 13, 14 y hasta 15 horas para pagar sus cuentas. Tienen necesidades, y algunos vivos que viven de los sonsos, conociendo su situación, practican una explotación ilegal que utiliza y esclaviza a sectores vulnerables. Pacere que los inspectores, los policías y los políticos no pueden erradicar este flagelo. ¿Qué raro no? Y bueno las cosas se dan así.
En un articulo publicado en el diario español El mundo, dice que “los talleres textiles clandestinos de nuestro país , donde miles de empleados, argentinos e inmigrantes, son sometidos a condiciones de esclavitud, obtienen cada año unos 1.000 millones de euros en concepto de ventas, según un estudio realizado por la Cámara de Industria Argentina. De acuerdo con un informe de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria , publicado por 'Clarín', sólo en la provincia de Buenos Aires se alcanzan ventas por 750 millones de dólares al año.
"La cifra representa entre el 30 y el 35% del total de dinero que mueve todo el negocio de la indumentaria. Y si hablamos del total de prendas, las que provienen de la clandestinidad son la mitad", afirmó el señor Héctor Kolodny, director ejecutivo de la Cámara. Estas cifras se conocieron luego de que seis ciudadanos bolivianos, entre ellos cuatro niños, murieran en un incendio que el pasado, 2005, el día 30 de marzo arrasó un taller textil del centro geográfico de la ciudad de Buenos aires. Aunque confeccionar las prendas cuesta sudor y lágrimas de los más pobres y necesitados, las prendas se comercializan posteriormente a un buen precio, incluso algunas marcas de indumentaria de alta costura son confeccionadas en estas fábricas clandestinas. Lo cierto es que aunque las ganancias estadísticamente son abundantes, los que menos ganan son los empleados-esclavos. Y que le vamos a hacer, los pobres tienen necesidades.
Que las personas tengan necesidades no quiere decir que tengan que convertirse en esclavos de capitalistas utilitaristas que los hagan trabajar hasta el cansancio y en negro, pero quizá el dicho popular tenga tiránica tazón: el vivo vive el sonso y el sonso de su trabajo. Muchos trabajan tantas horas que no tienen tiempo para estar con sus familias o descansar un poco. Los empleados de estas fábricas saben que si se quejan pueden ser despedidos, entonces se callan la boca por miedo a perder sus ingresos y no poder darle de comer a sus hijos. Esta es la dictadura diaria que los propietarios-dictadores de los talleres ejercen sobre los más necesitados.
“Desde El Militante, señala la página Web http: //argentina.elmilitante.org,a propósito de la muerte de los bolivianos en el taller textil en el 2005 estamos incondicionalmente a favor de la regularización y la legalización de todos los trabajadores inmigrantes (Y también argentinos). Pero estamos totalmente en contra de que esto sea utilizado como moneda de cambio por estos empresarios sin escrúpulos para que se “blanquee” un negocio basado en la superexplotación más descarnada. Rechazamos la solución propuesta por algunos representantes de este colectivo de trabajadores que proponen amnistiar a los dueños de los talleres, a que les saquen o reduzcan los impuestos patronales y las cargas de la Seguridad Social , para que sigan extrayendo sus superganancias.
Lo que exigimos es el cierre de estos talleres que no gocen de las condiciones mínimas de seguridad e higiene en el trabajo, que no haya ni un solo despido, y que todos los trabajadores ingresen sin excepción al Convenio Colectivo de Trabajo de la FIVA. En el caso de los talleres clausurados o que no quieran o no puedan sumarse a estas condiciones, el Estado debe expropiar sus máquinas sin indemnización, salvo en casos de necesidad comprobada, y conformar una empresa estatal textil, a la que ingresen todos los trabajadores afectados bajo convenio, y que sea administrada y gestionada por estos mismos trabajadores”.
“El más libre de todos los hombres es aquel que puede ser libre dentro de la esclavitud”, dijo
Fénelon .Escritor y teólogo francés.

Julio césar Cháves.
Escritor78@yahoo.com.ar
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