martes, 13 de abril de 2010

Descartes en el Shopping


Los Descartes de ahora son muy distintos al Descartes histórico. El Descartes de antaño, decía: “Pienso, luego existo”. Los de ahora, van al shopping, y dicen: “Tengo, luego existo”. Las personas de ahora viven consumiendo cosas. A todos les agradan los artefactos, la ropa, los autos, las motos y todos los objetos que se pueden consumir. La cultura actual se ha convertido en una civilización de las cosas y no de las personas. Debido al dios consumismo algunos individuos se están configurando negativamente. Endiosan a las cosas y se olvidan de las personas. Hoy casualmente, salí a caminar. Pasé por la casa de un vecino que estaba lavando su auto. . Súbitamente llegó, cuando yo seguía mi curso, el niño de 4 años de este hombre. El niño quería estar con su padre. Entonces el padre le dijo a su hijo: “¡Anda para adentro que estoy lavando el auto!” Creo que esta frase, sin prejuicios, dice mucho. Mejor lo dejamos ahí.


Hay individuos que arman sus vidas en torno a las cosas materiales. No estoy hablando de las personas que tienen un concepto adecuado de las cosas y las personas. Estoy hablando precisamente de aquellas personas que usan a las personas y se relacionan afectivamente con los objetos. Esto se llama materialismo. En el comienzo del siglo XXI las cosas se han convertido casi en sujetos. Justamente de este tema habla un libro que leí del psicoanalista Erich From. El título lo dice todo: “Tener o ser”. Esa es la cuestión. Debemos elegir una cosa u otra. Hay algunos que tienen y ha dejado de ser. Por otro lado, hay algunos que tienen y que también son porque no aman a las cosas, sino que se aman a sí mismos, y por ende aman a las personas. Aman y son amados. A las cosas las utilizan como medios y no como fines. Descartes está en el Shopping, por dentro está muerto, pero su pensamiento sigue siendo el mismo: “Tengo, luego existo”. Mateo 6:20 dice: “…haceos tesoros en el cielo”. Fundamentado en este pasaje bíblico, el Dr. Billy Graham en su libro ‘Día tras día con Billy Graham’, compilado por la actriz británica Joan Winmill, dice lo que sigue respecto al materialismo: “Muchos jóvenes están edificando sus vidas sobre la roca del materialismo. Encuentro por todas partes un descontento económico entre personas de todas las clases sociales. Quieren más y más cosas. Se olvidan de que estamos disfrutando del estándar de vida más elevado que el mundo ha conocido jamás. Todavía existe la pobreza, y centenares de instituciones están haciendo lo que pueden para combatirla. Pero no estamos satisfechos, y queremos más y más posesiones. Jesús dijo que no se puede servir a Dios y al dinero. Dijo que la vida de un hombre no consiste en abundancia de bienes que posee. Adolf Berle, en su estudio sobre el poder, señala que las riquezas, con frecuencia tornan en seres solitarios y temerosos a quienes las poseen. Con frecuencia el hombre rico sabe lo que es la soledad y el miedo, pues cuando hace de las riquezas un dios, queda con el alma vacía. Sin Dios la vida pierde su interés, sus propósitos y su significado”.
Mientras pienses como los Descartes del siglo XXI jamás serás feliz. Dios quiere que dependamos de él. Dios quiere que primero nos ocupemos de los asuntos familiares y después de las cosas. Siempre debemos tener en cuenta que las cosas son medios y no fines. Primero están las relaciones humanas, luego la relación con lo material. La vida no consiste en tener como un fin en sí mismo. La vida consiste en depender de Dios. Ser persona y ser cristiano deben ser nuestros objetivos. ¡En Dios debemos confiar! ¡Debemos usar a las cosas y relacionarnos, con amor de por medio, con las personas!

Julio C. Cháves escritor78@yahoo.com.ar

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