viernes, 2 de abril de 2010

Bernardo Stamateas en entrevista con Télam explica su ensayo Intoxicados por la fe

En su flamante libro "Intoxicados por la fe", el pastor y best-seller Bernardo Stamateas describe las características "enfermizas" de las religiones y ofrece consejos para que la fe no se convierta en un instrumento de dominación.
"La religión puede curar lo que nadie puede curar o puede enfermar lo que nadie puede enfermar", decía el filósofo y psicoanalista alemán Erich Fromm, a quien cita el autor de "Gente tóxica" en entrevista con Télam para explicar el poder que tienen las distintas religiones en la vida de las personas."La religión funciona como una doble vía: terapéutica o enfermante -asegura Stamateas-. En este libro hablo de `líderes religiosos`, pero no me meto con ninguna religión en especial porque no hay buenas o malas, sino que hay personas, pensamientos y enseñanzas erradas que intoxican a las personas"."El síndrome del buen chico y de la niña buena"; "La doble vida"; "El sufrimiento te redime"; "Ritualismo y vacío de sentido"; "Líderes que enferman" y "Dame tu dinero", son algunos de los temas tratados en la obra, que se detiene en cada una de estas problemáticas y ofrece consejos para salir de ellas."En el libro enumero cuáles son las actitudes tóxicas sin importar la religión. Se puede estar inmerso en una religión que, según lo que prediquen, se transforma en opresión y no en una espiritualidad liberadora", asegura.A tono con el enfoque multireligioso de la obra -recién editada por el sello Grijalbo, Stamateas consiguió que el prólogo fuera escrito por intelectuales de distintas disciplinas, como el historiador Pacho O`Donnell, el filósofo Alejandro Rozitchner, el pastor Lucas Márquez, el rabino Sergio Bergman y el sacerdote Luis Farinello."Todos ellos recibieron con mucha alegría la invitación a ser parte de este proyecto. `Pacho` es un amigo y hablamos muchas veces en sus programas sobre la religión y de la importancia de que la espiritualidad sana", indica."Alejandro es ateo -agrega- y me preguntó por qué le pedía un opinión si él es agnóstico, pero considero que es un amante de la vida y de la verdad. Y justamente, la fe verdadera ama la verdad y la vida".El autor de "Pasiones tóxicas" está convencido de que la visión de un agnóstico como Rozitchner "sirve para mostrar que los creyentos podemos tener una mirada de introspección dentro de nuestra fe, y ver qué cosas sirven y qué otras tenemos que dejar de lado"."Con Farinello, Bergman y Márquez entendemos que la espiritualidad es distinta a la religión, que está asociada muchas veces con ritos y dogmas desprovistos de propósitos, mientras que la espiritualidad tiene que ver con algo más con la experiencia personas y con la libertad", asegura.El gurú de los famosos aclara que "una espiritualidad sana expande la mente, te lleva a dialogar con el otro, y no como enseñan en algunos lugares que juntarse con gente que no tiene las mismas creencias te hace mal. La espiritualidad recupera la alegría de la vida".¿Por qué se intoxica la fe, entonces? "Porque aún en estos tiempos existen determinadas creencias que pasaron de generación en generación y que están erradas"."Previo a escribir este libro hice una encuesta vía mail y en un sólo día recibí más de 1500 mails contándome casos de malas experiencias en distintas instituciones religiosas de todos los credos, algunos descabellados", cuentra entre risas el autor."Algunos me contaban que por ir en bicicleta a la iglesia, el líder se enojó y lo reprendió delante de todos. Otros que aconsejaban a las mujeres a no usar tampones porque eso era `masturbatorio`. O los cientos de casos que les decían `tu papá murió de cáncer porque estaba en pecado`"."La toxicidad está marcada por la culpa y por el miedo" y eso lo saben los líderes espirituales y se aprovechan de esas herramientas para sacar provecho. Algunos pidiendo dinero, otros haciendo creer a la gente que sin ellos, no son nada; el hipócrita enseñando la palabra de Dios, pero viviendo de manera contraria a lo que predica", ilustra.Uno de los casos que más conmovió a Stamateas fue el de una joven que fue violada y al acudir a la comisaria para hacer la denuncia, el policía le dijo "este tipo de hombres buscan chicas buenas e inocentes como vos"."La iglesia enseña mal en eso de amar al prójimo" -dispara-.Uno tiene que ser bueno, pero no crédulo. Eso de `me sacrifico para amarte`, no va. Es al revés. En la fe verdadera primero hay cuidarse uno para poder cuidar a los demás", sentencia.Stamateas resumen que "una fe sana sabe que necesitamos aprender a escuchar al que sufre, soltar palabras de amor y comprensión verdadera y encontrar la razón para aseguir adelante".

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