jueves, 18 de marzo de 2010

No puedo verlo, pero a menudo siento un tironcito

Dios no nos llamó a un camino fácil, nos llamo al camino correcto. Jesús dijo que el camino que lleva a la salvación es angosto, más el camino que lleva a la perdición ancho y muchos caminan por allí porque es fácil de transitar y uno puede vivir como quiere. Pero caminar con Cristo implica caminar por el camino angosto, que quiere decir hacer la voluntad de Dios y poner en práctica su palabra. El diablo nos ofrece placeres y vanidades con el propósito de hacernos andar por el camino ancho, donde todo esta permitido y se puede pensar cualquier cosa, pero el Señor dice en su palabra que debemos tener la mente de Cristo, es decir pensar en lo que Dios quiere.

1 Juan 2:1 dice: “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”. Muchas veces, aunque no queremos, le fallamos a Dios y hacemos lo que le desagrada, pero no lo hacemos deliberadamente sino que caemos porque descuidamos nuestra vida espiritual, nuestra comunión con Dios. En vez de entregarles nuestros problemas a Dios a través de la oración, tratamos de resolver nuestros problemas por cuenta propia y dejamos de lado a Dios, cuando en realidad Dios desea que le pidamos ayuda ya que si permanecemos adheridos a él, que es la vid verdadera y nosotros los pámpanos, llevamos fruto en abundancia. Ya que podemos recurrir a Dios con confianza, ¿para que procuramos resolver los problemas que nos aquejan en nuestra propia prudencia? Si oramos Dios nos escucha. No hace falta decirle mentiras a Dios ni fingir nada, sino que hay que abrirle el corazón con sinceridad y entrega y él transforma completamente nuestras vidas conforme a su voluntad. 1 Juan 1:9 expresa: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. Si le confesamos nuestros pecados al Señor, el no va a castigarnos ni maltratarnos sino que va a mostrar su amor a través de su perdón. Él es fiel. Él es justo. Él es capaz de perdonar. Él es capaz de limpiarnos y purificarnos. Una de las frases del padre nuestro dice: “No nos dejes caer en tentación y líbranos del mal”. (Mateo 6:13). Necesitamos que Dios nos libre del mal. De hecho, la palabra del Señor dice que él no nos dejara ser tentados más allá de lo que podemos soportar. Él no nos deja solos en medio de las pruebas sino que nos da la salida para que podamos escapar de la tentación y el pecado para hacer su voluntad. Si permanecemos adheridos a Cristo llevamos fruto y el Señor se glorifica en nosotros y a través de nosotros. Si permanecemos en el Señor él nos bendice. Nunca debemos olvidarnos que la victoria esta en permanecer en comunión constante con el Señor. Nada debe separarnos de su amor. Debemos rendirnos a él en su oración y entregarle cada una de las áreas de nuestras vidas ya que en sus manos estamos seguros y confiados. Se cuenta una historia de un padre que fue a remontar un barrilete con su hijo. Ese día había mucho viento y muchas oscuras nubes poblaban el cielo. Pero de todos modos, el niño remontó su barrilete junto con su padre. El barrilete se sumergió en el cielo más y más y se ocultó detrás las nubes. Entonces, el padre le preguntó a su hijo:-¿Hijo donde esta el barrilete?-Esta detrás de esas nubes negras?-¿Y cómo lo sabes si no lo podes ver?-No, no puedo verlo, pero siento tironcitos en el hilo que sostengo con mi mano, así que estoy seguro que esta detrás de las nubes. Cuando estamos lidiamos con tentaciones y problemas, Dios esta con nosotros aunque muchas nubes de dolor no nos permitan verlo. Aunque no lo vemos, sentimos lo tironcitos de su presencia en nuestro corazón…


julio césar cháves escritor78@yahoo.com.ar
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