miércoles, 14 de marzo de 2007

Patriotismo.

Amo a mi país, pues este es el territorio en donde he nacido. Soy un ciudadano responsable con deberes y obligaciones. Vivo junto a otros argentinos en una comunidad de intereses. En la actualidad muchos individuos rechazan la noción de patriotismo porque piensan que el patriotismo consiste en el amor al país de uno y el desprecio de otras naciones. Obviamente esto no es así, ya que el patriotismo es la más poderosa manifestación del alma de una raza. Los patriotas son la sangre de la identidad de una nación. Representasen un instinto de conversación colectivo que, en caso de peligro nacional, sustituye al instinto de conservación individual. Si, tengo una patria: es el país del mate y el dulce de leche. Napoleón pensó: “La primera virtud es la devoción a la patria”. Napoleón amó a su patria y yo amo a la mía.
Pertenecemos al suelo argentino. Esta es nuestra cultura. Tenemos la sublime voz de Carlitos Gardel; la magistral presencia de Diego Maradona; la indeleble literatura de Jorge Luís Borges; la sangre veloz de J. Fangio, etc., etc.… Vivimos en una gran nación. Sin embargo, el termino “Patriotismo” hace reír a muchos jóvenes argentinos. Pasa esto porque los jóvenes ya no toleran más las hipocresías de los políticos que lo único que venden son idílicas ficciones de creer en el patriotismo por culpa de unos pocos que lo único que aman es el instinto de conservación individual. Me parece, a mi modesto modo de ver, que es crucial que los dirigentes nos alienten a que empecemos a amar a nuestra patria, a nuestro idioma, a nuestra cultura. Si se sacrifican a favor de la comunidad, no con discursos elocuentes sino con hechos constructivos y convincentes, seguramente edificaran en nuestro corazón el amor a la nación argentina. Así pues, tendremos identidad nacional. Charles de Foucauld dijo que todos los seres humanos somos “Hermanos Universales”. Esto es verdad, pues vivimos en el mismo mundo. Pero también es cierto que todos poseemos un determinado nacionalismo, el cual adquirimos en el mismo momento de nuestro nacimiento. A nosotros nos tocó nacer en Argentina y esta es nuestra patria. Aquí pertenecemos. Ahora bien, el que cree que pertenece a otro país, que se valla si quiere. Esto que estoy escribiendo es para los argentinos de corazón. Es para los que aman nuestra cultura, nuestro idioma, nuestra tierra, nuestro latinoamericano modo de ser; independientemente de los que se hacen llamar “argentinos”, pero que todo lo que hacen es en áreas de sus instintos de conservación individual.
El instinto de conservación individual es lo que conduce a los hombres a la búsqueda de felicidad a costa de la desdicha de otros. En contraste el instinto de conservación colectivo consiste en detener la multiplicación de loas necesidades humanas, logrando de ese modo, la justicia social, la equidad, la paz y la identidad nacional. En efecto, “aquellos que interpretan el rol de “El líder” en un intento de construir una sociedad benévola, sin haber tenido una meticulosa auto preparación y autodisciplina a través de la práctica institucional, no solo acarrearán su propia caída sino que también conducirán al desastre de la toda la humanidad”. Al fin y al cabo, lo único que nos queda es estimular el instinto de supervivencia colectiva, para conservarnos como argentinos en estos tiempos de peligro nacional.

Julio C. Cháves.
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