viernes, 16 de marzo de 2007

No pateemos el tablero.


En su libro “Cuando lo que Dios hace no tiene sentido”, el Dr. James Dobson, expresó: “Pablo, el apóstol, escribió: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”. Me parece que todos los creyentes, tienen aun problemas con su “vaso de barro”, que es especialmente agobiante, ya sea una aflicción o enfermedad persistente, que decididamente el Señor se niega a quitarle. Yo les llamo los “si solamente”. Observe a sus amigos cristianos. Converse con ellos acerca de sus circunstancias. La mayoría de ellos admitirán que tienen un “si solamente” que impide que su vida sea ideal. Si solamente yo no tuviera diabetes, o sordera, o sinusitis (o cualquier combinación de problemas de salud). Si solamente mi esposo y yo pudiéramos tener hijos. Si solamente no me hubiera metido en ese mal negocio, o en ese pleito, o en esa relación matrimonial carente de amor. Si solamente no tuviéramos un hijo enfermo o retardado o una suegra que me causa problemas. Si solamente no tuviéramos dificultades económicas. Si solamente no hubieran abusado sexualmente de mí, cuando era un niño o una niña. Si solamente…si solamente Dios me liberara de este problema. Sin embargo, los problemas persisten. En cuanto a esas dificultades, el señor repite dulcemente lo que le dijo a Pablo, hace casi 2.000 años: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”.
Hay muchos acontecimientos acaecidos en la vida que no entiendo. Mi mente no los entiende. No entiendo porque mi tío Ramón tiene síndrome de Down. No entiendo porque mi hermanito Benjamín tiene tres años y todavía no camina, debido a su problemita en la médula espinal. No entiendo porque mi primito Juan murió al ser aplastado por un camión cuando tenía dos años. No entiendo porque al almacenero que vive a una cuadra de mi casa, tiene 50 años y no fuma, y los médicos le diagnosticaron un cáncer incurable; o porque al abuelo de uno de mis mejores amigos le imputaron una pierna…; o porque los niños del África se mueren por inanición. Simplemente, hay muchos acontecimientos que le ocurran a los seres humanos que no los entiendo.
Ahora bien, sí hay una cosa que entiendo, y es que por más intelectuales que seamos jamás entenderemos como obra Dios en la vida de los seres humanos. Como dice una canción: “Dios obra de maneras que no podemos comprender”. Hay acontecimientos acaecidos en nuestras vidas que literalmente superan nuestra humana y limitada capacidad de comprensión. Pero lo que sí sabemos es que una persona es producto de lo que piensa, de lo que siente, y de lo que decide. Si pensamos, sentimos, y decidimos conforme a la voluntad divina y a la palabra incólume de Dios, tendremos paz inalterable cuando pasemos por momentos explicables e inexplicables. No confiemos desmedidamente en nuestras propias opiniones, ni tampoco confiemos desmedidamente en nosotros mismos. Tengamos en cuenta que las personas que confían desmedidamente en su propia prudencia, a su debido tiempo, cosecharan frutos negativos. Nunca debemos ignorar que para caminar hacia la bendición debemos caminar por el camino correcto, es decir: Cristo. Porque, ¿Quién puede ir hacia la bendición caminando por la senda que conduce a la perdición? Perdonen la redundancia.
Confiemos en Dios en medio de toda circunstancia, sea comprensible o no. Estoy seguro de que Dios siempre hará lo mejor por nosotros, porque él es inmanente, es decir, él interviene a favor de los seres humanos. El jamás nos concederá una petición, que sabe en su omnisciencia, que nos hará daño a nosotros y a quienes amamos. Primera de Crónicas 29:12-13 nos dice: “Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tu dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y dar poder a todos. Ahora pues, Dios nuestro, nosotros alabamos y loamos tu glorioso nombre”. No pateamos el tablero de la vida por estar pasando por una situación que no comprendemos. No nos demos por vencidos. ¡Sigamos luchando!
La tensión y el “estrés” de la vida moderna incrementan el riesgo de que desconfiemos de Dios. Existen muchos problemas difíciles y complicados, que en sentido espiritual, nos quieren socavar la fe y alejar nuestra confianza de nuestro Padre Celestial. No obstante, debes seguir confiando en nuestro Dios, porque únicamente en él y en su incólume palabra, la Biblia, encontramos respuestas a todos nuestros dilemas internos, aunque lo inexplicable nos suceda precisamente en el momento en que nos sentimos más seguros y confiados.

Julio C. Cháves.
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