miércoles, 14 de marzo de 2007

En el altar de la increíble insensatez humana.

Desde que nuestros padres Adán y Eva cometieron el pecado de muerte, el ser humano, jamás ha dejado de ser cruel e insensato. Caín asesinó a Abel. Los hombres, habitantes de la tierra de sinar, fueron confundidos por Dios porque los tales estaban construyendo una torre para llegar al cielo de modo humanista. El ser humano que vive lejos de Dios es ampliamente cruel para consigo mismo y para con su prójimo. A través de la historia de la humanidad podemos ver el terror mortífero que los seres humanos se han infligido a sí mismos. Dios creó al hombre perfecto, pero el hombre se corrompió al buscar el mal, el pecado, y la insensatez.
Desde mi punto de vista, creo que el siglo más cruel de la humanidad, es el siglo XX. El siglo XX es portador de dos guerras mundiales. La primera comenzó el 28 de junio de 1914; esto sucedió cuando el archiduque Francisco Fernando, sobrino del emperador nuestro-húngaro y heredero del trono, fue asesinado en un acto terrorista por un servio en la localidad de Sarajevo, capital de Bosnia. Esa fue la chispa que encendió la primera guerra mundial. Esta cruel guerra duró hasta el 11 de noviembre de 1918. Por otra parte, dos décadas después del final de la primera guerra mundial, comenzó la segunda guerra. Durante estas dos guerras murieron más de 30.000.000 millones de personas de toda la faz de la tierra. Además, la humanidad desperdicio en su propia destrucción, millones y millones de dólares que podrían haber sidos utilizados con fines beneficiarios para toda la humanidad.
Desde que el primer hombre pecó, todos pecamos y nos rebelamos contra Dios de diversos modos. La historia de la humanidad nos enseña que lejos de Dios el ser humano es cruel contra sí mismo. Ahora, ¿Si habría una tercera guerra mundial ¿Qué seria de la humanidad? ¿Qué pasaría con la raza humana? En una ocasión un periodista le pregunto a Albert Einstein:
? Profesor, ¿Cree usted que los hombres se lanzarán a una tercera guerra mundial, y que echarán mano entonces de las armas nucleares?
Einstein, quien fue un prestigioso hombre de ciencia cuyos estudios contribuyeron al aprovechamiento de la energía nuclear, y la fabricación de armas nucleares, contestó:
? Sí, desgraciadamente lo creo posible.
? Y, según su concepto, ¿con qué armas se libraría la cuarta guerra mundial?
? Prosiguió el periodista.
? Si queda alguien vivo-contestó el genio-, con piedras y palos. El famoso sabio dijo: “Si queda alguien vivo…”.
Yo creo que debemos reconocer que necesitamos de Dios, pues si vivimos lejos de Dios nos infligiremos dolor a nosotros mismos a nuestros semejantes. Debemos buscar a Dios. Necesitamos que Dios nos ayude a hacer su voluntad. Necesitamos de su palabra eterna, de sus consejos divinos, de la ayuda de su espíritu Santo, del sacrificio salvífico de Cristo Jesús. Creo que lo mejor que podemos hacer es orar juntamente con el salmista David que al cometer adulterio y asesinato de modo cruel e insensato clamó:
“Ten piedad de mí, OH Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, y mi pecado está siempre delante de tí.
Contra ti, contra ti sólo pecado, y he hecho lo malo delante de tus ojos; para que seas reconocido justo en tu palabra (…) He aquí, en maldad he sido formado, y en pecado me concibió mi madre.
Crea en mí, OH Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.
No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu santo Espíritu.
Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente”
(Salmo 51:1-5; 10-12)

Julio C. Cháves.
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