miércoles, 14 de marzo de 2007

El mundo no gira alrededor de nadie.

Hay individuos presumidos y narcisistas que creer que el mundo gira alrededor de ellos. Lo cierto es que el mundo no gira alrededor de nadie.
No hay nadie indispensable. Un amigo mío me dijo: “Es agradable ser importante, pero es más importante ser agradable”. Creernos los únicos aleja a nuestros semejantes de nosotros. El narcisismo conduce a las crisis en las relaciones intrapersonales e interpersonales. Yo creo que lidiar contra el narcisismo es imprescindible si queremos experimentar verdaderamente ser personas amadas y que amen. El mundo únicamente gira en torno a Dios. Dios nos creó y también creó el cosmos. El nos creó para que nos relacionemos empáticamente con nuestros semejantes. Debemos hacer a los demás lo que queremos que nos hagan. Algo positivo, claro.
Es menester que luchamos contra el narcisismo. Por supuesto que esto no significa necesariamente que tengamos que librarnos de nuestra importancia. Digo, Dios quiere que nos valoremos de un modo equilibrado. El quiere que miremos lo positivo en nosotros, pero de modo realista. Debemos mirarnos como Dios nos mira. Romanos 12:3 nos dice: “Digo, pues, perla gracia que me es dada, a cada cual que está entre nosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”. Dios quiere que seamos humildes, también quiere que tengamos cuidado con la auto exaltación, y con el engreimiento, pues esto a Dios no le agrada. Dios considera sabio al individuo que valora a los demás. Valorar a los demás es una señal de auto superación. Un gran aforista argentino dijo: “Debemos superarnos, no superar”. Mirar en los demás lo positivo también es señal de que queremos ser mejores para con nosotros y para con nuestros semejantes. Mirémonos como Dios nos mira y miremos a los demás como Dios los mira. Esta forma de mirar, seguramente, nos ayudará a que cultivemos una buena relación con nosotros mismos y una buena relación con los demás. Saber que para Dios somos valiosos nos provee de un sentido saludable del valor personal. A medida que vayamos considerándonos valorados de acuerdo a Romanos 12:3, nos iremos puliendo por dentro para desarrollar relaciones humanas positivas.
Los narcisistas frustrados son individuos con las siguientes características: egocéntrico, necesidad de ser admirado, intolerancia a las criticas, un concepto demasiado alto de si mismo, se creen el centro del mundo, absorben fantasías de éxito de poder ilimitado, piensan que se les debe todo y obviamente carecen de empatia. En contraste, una persona que tiene un concepto saludable de si misma, posee las siguientes características: es prójimo centrista, admira a los demás, tolera las criticas, tiene un concepto equilibrado de sí misma, piensa que tiene mucho que contribuir al mundo, pero espera su turno, sabe que es un ser humano endeble y de capacidad limitada y obviamente posee empatía, es decir: se pone en el lugar de los demás. No seamos arrogantes. Valoremos a los demás. Consideremos importante ser agradable. Miremos lo positivo en nosotros y también en los demás. Tengamos en cuenta romanos 15:1-2 que nos instruye: “Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación”.
Mirar lo positivo en nosotros y en los demás nos permite solidificar los vínculos santos.

Julio C. Cháves.
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