miércoles, 14 de marzo de 2007

¿Cómo ser feliz en una sociedad que no lo es?

Hoy vivimos en una sociedad que conduce a las personas en aras de la apariencia. Esta es una sociedad mentirosa, pues nos miente en el ámbito de la educación, en el campo de la cultura, en lo económico, en lo laboral, y en el campo de la cultura, en lo económico, en lo laboral, y en lo comercial. Actualmente la sociedad finge ser feliz, pero por dentro no hay nada sólo vacío existencial. Las almas yacen controladas por las modas, el video clip y la propaganda comercial. La sociedad alienadora de hoy exige éxito. El ansia del éxito, de triunfo, de gloria terrenal, de competir, de mostrar que uno es importante, de ganarle a todos, ha impregnado a la masa de angustia, de desasosiego, de incertidumbre. El éxito es el alcohol que ingieren las masas. El éxito es la droga de los que aman lo inmediato y detestan lo a largo plazo. Si la moda dice que hay que dejarse el pelo largo todos se lo dejan. Si Marcelo Tinelli se come dos alfajores al mismo tiempo todos hacen lo mismo. Si las modelos lucen cuerpos esbeltos y huesudos, las chicas del tercer milenio, se mueren de hambre y se mal alimentan, con tal de lucir igual.
La sociedad yace controlada por los ídolos. Te cuento un ejemplo: “Michael Jackson, actuó en cierta ocasión en Tenerife, una de las islas canarias. Llegaron de todas partes para valerle y sucedió algo terrible. A ver a Jackson concurrió una niña que yacía en silla de ruedas. Esta adolescente que, por desgracia, por accidente de nacimiento o parálisis, lo que fuera, tenia que vivir, moverse en silla de ruedas, no podía usar sus piernas. Los médicos le habían dicho que se podría operar y que podría volver a andar. Esta chica estaba ahorrando dinero para costearse la operación, liberarse de la silla de ruedas y poder andar. Guardaba todo el dinero que recibía en su cumpleaños, en toda ocasión. Pues bien, cuando se enteró de que venia Michael Jackson tomó el dinero que tenia para ir a verlo a Tenerife. Concurrió al concierto para ver a su ídolo de su vida y quedarse en la silla de ruedas con tal de verlo”. Tenerife se encuentra cerca de áfrica. Nosotros vivimos en Argentina. Pero lo mismo que pasó en Tenerife pasa en todo el mundo. Las personas son adictas a lo inmediato, al o corto plazo, a lo efímero, a lo poco durable, a lo que vale nada. Los jóvenes propenden a la vanidad de querer parecer y dejar de ser; renuncian a la autenticidad por querer figurar en un grupo determinado.
Lo mejor que podemos hacer nosotros, los jóvenes, es tener en cuenta lo que escribió Salomón en Eclesiastés en sus consejos para la juventud: “Alégrate, joven, en tu juventud, tome placer tu corazón en los días de tu adolescencia. Anda según los caminos de tu corazón y la vista de tus ojos, de tu corazón el enojo y aparta tu carne el mal, porque la adolescencia y la juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento; antes que se oscurezcan el sol ,la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia; cuando cesen de trabajar las molineras, porque habrán disminuido y se queden a oscuras las mujeres que miran por la ventana; cuando las puertas de afuera se cierren, y se vaya apagando el ruido del molino; cuando se escuche la voz del ave, pero las canciones dejen de oírse…”. (Eclesiastés 11:9; 12:1-4).

Julio C. Cháves
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