viernes, 16 de marzo de 2007

Alienados.


Esta es una sociedad alienada, es decir, demente y vesánica. Una sociedad que le atribuye más valor a las cosas que a las personas, una sociedad que ha invertido los valores. Los individuos que optan por el consumo y la diversión, como fines en sí mismos, están alienados y gozan de una falsa alegría. Hoy la sociedad disfruta de capacidad nuclear, pero es ignorante en el campo axiológico. Los gobernantes son egoístas y alienados y los niños están creciendo con bronca y desengaño en una sociedad que les brinda cariño a los artificiales seres humanos de cuatro ruedas, es decir: aman más a los autos que a los niños que no tienen que comer y que no tienen zapatillas. Así estamos. Andamos mal en lo político, en lo religioso y en lo económico. Sin ser alarmista, creo que estamos caminando hacia el nefasto fin del mundo. Antaño, había rostros sonrientes y brillantes. Ahora los rostros se muestran flácidos y desanimados. En fin, en el fondo de toda esta cuestión actual, somos esclavos de esta sociedad de consumo que nosotros mismos construimos y de la cual se margina a los jubilados, a los niños que no tienen ni un centavo para comprarse los útiles escolares.
La argentina está contaminada y llena de polución. Estamos a merced de errores deliberados por parte de los dirigentes. Me siento impotente. Me da bronca que los niños no tenga que comer. Me da bronca que haya farmacéuticos que vendan fármacos a los jóvenes que ellos utilizan para intoxicarse. Estamos empapados de individuos anárquicos por elección. Estamos a merced de los manipuladores de precios en nombre de la inflación. Estamos a merced de dirigentes alienados. Sé que hay dirigentes blancos en todo sentido, pero también sé que una manzana podrida pudre a otras manzanas. Así estamos. Impregnaos de aficionados a los tóxicos. Impregnados de huérfanos con padres vivos. Impregnados de individuos que viven egoístamente.
Esta sociedad opto por el consumo y la diversión como panacea de la vida. Debido a esto, el vacío es cada vez más grande y abismal. Alexis Carrel reflexionó: “El hombre tiende naturalmente a la satisfacción de sus apetitos fisiológicos y de sus necesidades artificiales, tales como su apetencia por el alcohol, la velocidad y el cambio incesante, etc.…. Pero degenera cuando satisface plenamente esos apetitos”. Una sociedad que gasta en estupideces y permite que los niños mueran de hambre, es una sociedad de alienados y rostros flácidos. Una sociedad que es tolerante a la corrupción y que permite que las madres y los padres lloren de impotencia porque no tienen trabajo y porque no tienen que darle de comer a sus hijos, es una sociedad alienadora. Así estamos. A merced de hombres sin respuestas. A merced de políticos, religiosos, y ciudadanos comunes, que predican el amor y la justicia social y que con sus hechos niegan todo lo que dicen, pues en vez de amar la paz, tienden hacia la anarquía. La culpa de lo que está pasando no es únicamente de los políticos, sino que también es culpa nuestra, pues nosotros conspiramos con nuestro voto sin inteligencia.
Creo que es hora de que todos nos miremos en el espejo y que nos digamos: Tenemos que cambiar. Siempre debemos considerar los pros y los contras de todo lo que hagamos, pues sino seremos alienados y alienadores. En fin, “Nuestras conclusiones son como las ruedas de los automóviles: Es necesario revisarlas cuidadosamente y con frecuencia, y quizás haya que cambiarlas por otras de cuando en cuando”, escribió Shiller. ¡El cambio es posible únicamente si todos cambiamos particularmente!

Julio C. Cháves.
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